Songtext
Adicciones, soberbia, pereza, gula, lujuria, avaricia. Desde que el ser humano es ser humano, este ha estado sujeto a la tiranía de los vicios. Todos y cada uno de nosotros los tenemos y hemos caído en ellos. Y por eso son incontables los pensadores que han hablado sobre ellos a lo largo de la historia de la humanidad.
Los vicios despiertan nuestro lado más irracional. Nos seducen, nublan nuestro entendimiento e inclinan nuestro apetito hacia las pasiones más bajas que posee el ser humano. Someten incluso a la razón, haciendo que esta misma intente convencerse de que el vicio es algo bueno o, al menos, algo no tan malo como cabría esperar.
Como ya podrás intuir, el estoicismo se alza como una de las doctrinas más críticas para con los vicios. Los estoicos consideran que estos anulan la razón del hombre y también su libertad, haciendo de la persona viciosa algo parecido a un animal sometido a sus instintos y deseos. Recuerda que la filosofía estoica no es otra cosa que un incansable cultivo de la virtud, y la virtud no es sino aquel hábito racional que nos aleja del vicio y nos lleva a una vida plena y feliz.
Como seguro que ya has experimentado, el vicio nos hace tremendamente infelices. Parece satisfaceros plenamente, pero esa satisfacción es pasajera y temporal, y cuando desaparece, solo deja sufrimiento, angustia y desdicha. Parece que el vicio nos colma y nos sacia, pero lo único que hace es vaciarnos y dejarnos una herida en el alma que solo la virtud puede sanar.
Marco Aurelio decía que «el vicio es su propio castigo y se encuentra a sí mismo en su propia destrucción». Y a ello le añadiría Séneca: «El vicio es el enemigo más poderoso que uno puede enfrentar, pero la virtud es la mejor defensa contra él».
En este vídeo voy a intentar ayudarte a ser dueño de ti mismo, a controlar los vicios y, a en definitiva, ser más virtuoso y feliz. Para ello dividiré el vídeo en dos partes: en primer lugar, trataré de explicarte en qué consiste el vicio para un estoico y, después, te daré 10 consejos para luchar contra el vicio desde la virtud.
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Para el estoicismo, el vicio es una conducta moralmente incorrecta y perjudicial para la persona que lo comete. Es una afección del alma que se inclina hacia el apetito irracional. Distorsiona el juicio, provoca sufrimiento y socava toda paz interior y toda serenidad. Ejemplos de vicios, como todos conocemos, son la vanidad, la ira, el miedo, la lujuria, la avaricia, la gula, las adicciones y un largo etcétera.
Marco Aurelio explica muy bien en qué consisten estos desvíos del alma y dice así: «El primer y mayor vicio es la ignorancia. El segundo es la falta de autodominio».
En primer lugar, el vicio es el resultado de un error de juicio. Se deriva de un mal ejercicio de la virtud de la sabiduría. Cuando somos presa del vicio, nuestro entendimiento toma dos alternativas: o identifica como un bien lo que en realidad es un mal, o, reconociendo el mal, trata de convencerse a sí mismo de que es un bien. En ambos casos el resultado es el mismo: el entendimiento se nubla y es presa del error.
Anulada la razón, se le concede vía libre al placer y al deseo. Se prima el goce momentáneo sobre la felicidad verdadera y se cae prisionero de los impulsos. Por naturaleza, los impulsos son irracionales y egoístas; hacen de nosotros animales más que seres humanos. Aquel que se deja llevar por el vicio renuncia a la razón, que es lo que nos hace personas, y se vuelve esclavo de sus pasiones, que es lo característico de los animales.
Por eso el que es presa del vicio denota una falta clarísima, una falta clarísima de amor a sí mismo y de amor a la humanidad, pues elige traicionar lo más perfecto y noble que hay en él: la facultad humana de pensar.
Además de hacernos más animales, el vicio nos vuelve dependientes y manipulables. Como nos hace esclavos de nuestras pasiones, anula nuestra libertad y nos hace incapaces de elegir si tomar una acción u otra. Presos del vicio, los demás pueden hacer de nosotros lo que quieran. Pueden manejarnos fácilmente usando aquel desvío que es nuestra debilidad. De ahí que Marco Aurelio diga que, después del error de la ignorancia, en el vicio se encuentra el error del autodominio.
La razón se equivoca y cede paso al placer, con lo que pierde toda la capacidad de dominar las pasiones y ordenarlas hacia la virtud. El deseo y la virtud, diría un estoico, son incompatibles. Por eso los vicios, que priman los deseos y alejan la virtud, nos alejan tanto de la serenidad como de la vida feliz, que son los fines a los que todo ser humano se debe orientar.
Ahora bien, no se debe pensar que c
Musikstil
Rap , Moderate (76-108 BPM)