En Jerusalén reunidos estaban en oración,
con temor todavía… pero llenos de expectación.
Jesús había dicho: “No dejen de esperar,
mi promesa del cielo pronto descenderá”.
En silencio clamaban, unidos de verdad,
no sabían el momento… pero sí la voluntad.
De pronto un estruendo rompió la quietud,
como viento del cielo trayendo luz.
Fuego sobre sus vidas comenzó a reposar,
¡era el Santo Espíritu viniendo a habitar!
Ya no había miedo, ya no había temor,
Dios hablaba en sus labios con poder y amor.
Lenguas diferentes comenzaron a oír,
y cada corazón lo pudo entender allí.
Algunos se reían: “¡Seguro están mal!”
pero Pedro se levanta firme y sin dudar:
—No es vino lo que ven, es poder de lo alto,
lo prometido por Dios hoy se ha derramado.
Tres mil corazones decidieron creer,
la iglesia nacía… empezaba a crecer.
Ni cárceles ni golpes pudieron callar
lo que habían visto y no podían negar.
Si el mundo amenaza o quiere apagar,
el fuego del cielo no va a terminar.
Porque la misma llama que los hizo hablar,
hoy vive en nosotros… y nos hace anunciar.
Hoy somos su iglesia, su voz y su luz,
testigos valientes de Cristo Jesús.
Y hasta que Él vuelva o nos mande a llamar,
¡su evangelio eterno vamos a proclamar!
Estilo de Música
Cristiana, voy mujer
Editar título de la canción
Información de licencia
Editar portada de la cancion
Haz clic abajo para subir una portada cuadrada
Tamano recomendado: 360x360 o superior (proporcion 1:1)