Letras
No es posible mi gente, yo lo digo con dolor,
en un país bendecido por la tierra y por el sol,
con montañas de riquezas y mares llenos de amor,
haya niños con hambre y familias sin pan ni voz.
Tierra fértil que produce, manos listas pa’ sembrar,
pero el fruto de la cosecha no se deja repartir,
pocas casas con poder lo vuelven ley y capital,
mientras el pueblo en silencio vuelve a sobrevivir.
Siempre los mismos apellidos, gobernando sin pudor,
heredando privilegios como herencia del patrón,
cierran puertas al progreso, temen al cambio social,
y en sus cuentas van sumando lo que al pueblo es vital.
¡Qué injusticia social en mi amada Colombia!
Tanta riqueza y el pobre llorando en la sombra.
Prometen en elecciones, compran sueños y conciencia,
y el ciclo vuelve y empieza… con la misma indiferencia.
¡Qué injusticia social en mi tierra querida!
Mientras unos viven reyes, otros luchan por la vida.
Pero un día despertaremos, con tumbao y con memoria,
y el pueblo escribirá su propia historia.
Hay quien espera meses por un médico ver,
y a veces ni la pastilla le quieren conceder,
pero el alto funcionario no tiene que padecer,
con especialistas privados que lo cuidan a placer.
Salarios exagerados pagados por la nación,
mientras madres trabajadoras rezan por alimentación,
y en vísperas de elecciones reparten pan con traición,
comprando con lo robado la falsa salvación.
¿Hasta cuándo mi pueblo seguirá callado?
¿Hasta cuándo el hambre será el invitado?
Que suene la clave fuerte en cada rincón,
que despierte la conciencia del barrio y la nación.
¡Qué injusticia social en mi amada Colombia!
Pero la esperanza vive en cada persona.
Cuando el pueblo se levante con dignidad y memoria,
se romperá la cadena… ¡y cambiará la historia!
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