Paroles
Ya no tengo recuerdos de personas hipĂłcritas,
borré sus nombres de todas mis påginas,
promesas que sonaban bonitas
pero terminaron convertidas en palabras vacĂas y falsas.
Ya no guardo fotos de quienes me fallaron,
ni mensajes de quienes nunca me valoraron,
tantas veces dijeron âsiempre estaremosâ
y fueron los primeros que de mi lado se alejaron.
Yo confié, puse el corazón sobre la mesa,
sin imaginar que escondĂan tanta tristeza,
les di mi tiempo, mi lealtad y mi nobleza,
y me pagaron con mentiras disfrazadas de promesas.
Coro
Ya no tengo recuerdos de personas hipĂłcritas,
ni ganas de volver a historias tan tĂłxicas,
mi corazón aprendió después de tantas derrotas
que algunas sonrisas esconden intenciones peligrosas.
Ya no miro atrås, ya cerré esa puerta,
que se quede en el pasado toda aquella mentira,
si alguna vez me viste caer, ahora me verĂĄs de pie,
porque hasta del dolor aprendĂ a quererme.
No necesito enemigos, tampoco falsos amigos,
prefiero caminar solo que rodeado de fingidos,
porque cuando estaba abajo desaparecieron,
y cuando levanté la cabeza de repente aparecieron.
QuĂ© fĂĄcil era decir âcuenta conmigoâ,
quĂ© difĂcil fue demostrarlo cuando estuve perdido,
yo nunca pedĂ riquezas ni un mundo perfecto,
solo querĂa sinceridad y un cariño verdadero.
Pero aprendĂ que no todos sienten como uno siente,
que hay personas que cambian cuando cambia la corriente,
que algunos te abrazan mientras hablan a tus espaldas,
y cuando descubres la verdad ya no queda nada.
Por eso hoy no cargo rencor en la mochila,
solo recuerdos que con el tiempo se cicatrizan,
no voy a perseguir a quien decidiĂł marcharse,
quien quiso perderme tendrĂĄ que acostumbrarse.
Coro
Ya no tengo recuerdos de personas hipĂłcritas,
ni ganas de volver a historias tan tĂłxicas,
mi corazón aprendió después de tantas derrotas
que algunas sonrisas esconden intenciones peligrosas.
Ya no quiero promesas que el viento se lleve,
ni palabras bonitas que nadie sostiene,
quiero gente que esté cuando la vida se quiebre,
no personas que se vayan cuando el mundo se vuelve difĂcil.
Si alguna vez te quise, no voy a negarlo,
si alguna vez confié, tampoco voy a ocultarlo,
pero una cosa aprendà después de equivocarme:
no todo el que dice âte quieroâ sabe cuidarte.
Ahora camino tranquilo, sin mirar quién me sigue,
sin preocuparme por quién habla o quién me persigue,
mi paz vale mĂĄs que cualquier compañĂa,
y aprendĂ que estar solo tambiĂ©n puede ser alegrĂa.
A los falsos les deseo que encuentren su camino,
yo ya no quiero cargar con lo que no es mĂo,
me quedo con los pocos que fueron verdaderos,
los que estuvieron conmigo sin pedir dinero ni premios.
Porque al final de la historia queda muy poca gente,
pero la verdadera se reconoce cuando todo se pierde,
cuando no tienes nada y aun asĂ se queda,
cuando el mundo te abandona y alguien todavĂa te espera.
Ya no tengo recuerdos de personas hipĂłcritas,
los borré de mi memoria, de mis noches y mis påginas,
hoy cierro el capĂtulo sin odio ni venganza,
porque mi mejor respuesta siempre serĂĄ mi esperanza.
Y si algĂșn dĂa vuelven preguntando por mĂ,
diles que aprendĂ a vivir, aprendĂ a sonreĂr,
que ya no soy aquel que esperaba una llamada,
ahora soy quien se elige aunque no tenga a nadie en casa.
Ya no tengo recuerdos de personas hipĂłcritas,
ya no me engañan sus palabras tan bonitas,
me quedo con mi paz, con mi verdad y mi sonrisa,
porque perder a los falsos también puede ser una victoria.
Que se vaya quien tenga que irse,
que se quede quien quiera quedarse,
yo ya no voy a rogarle a nadie
que tenga razones para valorarme.
Y aunque alguna noche vuelva la tristeza,
voy a recordar todo lo que aprendĂ de la vida:
que un corazĂłn sincero puede romperse mil veces,
pero también puede levantarse y comenzar de nuevo.
Ya no tengo recuerdos de personas hipĂłcritas,
ya no vivo atrapado en historias repetidas,
cerré las heridas, apagué las mentiras,
y hoy camino hacia adelante con el alma mĂĄs tranquila.
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