Estas son las mañanitas
que hoy te quiero dedicar,
Zaira Estrella, hija querida,
hoy te vengo a felicitar.
Un diez de agosto llegaste
a iluminar mi corazón;
desde ese instante bendito
llenaste mi vida de amor.
Con emoción te vi llegar,
mi primer gran amor nacía;
mis ojos llenos de alegría
al mirar tu dulce carita.
Hoy me siento muy orgulloso
por todo lo que has logrado;
verte crecer y sonreír
es el regalo que Dios me ha dado.
¡Feliz cumpleaños, hija hermosa!
Que nunca te falte el amor.
Que mi Padre Jesús de Petatlán
te bendiga con su favor.
Que te conceda muchos años
de salud, paz y felicidad;
y que en cada paso que des
siempre te acompañe su bondad.
Sigue luchando por tus sueños,
nunca dejes de sonreír;
que la estrella de tu nombre
siempre te ayude a seguir.
En este día tan hermoso
quiero decirte la verdad:
eres el tesoro más grande
que Dios me pudo regalar.
Final
Muchas felicidades, hija querida.
Te amo con todo mi corazón.
Que este cumpleaños sea el comienzo
de un año lleno de bendiciones,
y que nunca olvides que tu papá
siempre estará a tu lado.