En el Huerto de los Olivos,
ya te vienen a prender,
y San Pedro con su espada
tu honra quiere defender.
¡No llores, Malco, tu pena,
que el Gitano de Jerez
con sus manos bendecidas
te sana y calma la sed!
¡Míralo por San José Obrero,
cómo acepta su destino
el más hermoso alfarero!