Hay noches donde el alma se desgasta,
donde cuesta volver a respirar,
y aunque mis ojos no logran entenderte
Tu mano nunca me dejó de abrazar.
Yo pensé que era abandono y desierto,
que Te estabas alejando de mí,
pero eras Vos obrando en el silencio
procesando algo nuevo dentro de mí.
Pre-coro
Porque quitás la dureza,
la tristeza y el dolor,
para hacer de mi vida
aceite de unción.
Coro
Y en la prensa me estás transformando,
aunque a veces me cueste entender,
de aceituna amarga y endurecida
a aceite que pueda Tu gloria contener.
Y me hablás tan suave al oído,
cuando siento que no puedo más:
“Ante toda cosa guarda tu corazón,
no permitas que deje de amar”.
Verso 2
Duele cuando el alma se protege
y levanta murallas por temor,
pero Tu voz atraviesa mis silencios
y vuelve a encender mi interior.
Aunque el proceso a veces me quebrante,
sé que no me soltaste ni una vez,
porque el fuego no vino a destruirme,
vino a hacerme renacer.
Puente
Tal vez el desierto era el camino
para acercarme más a Vos,
porque el aceite nace en la entrega
y en las manos del Alfarero y Señor.
Y aunque hoy haya lágrimas cayendo,
Tu promesa sigue firme en mí,
vas cambiando toda mi amargura
por un corazón dispuesto a vivir.
Coro final
Y en la prensa me estás transformando,
ya no quiero endurecer mi voz,
quiero ser aceite derramado
para reflejar Tu amor.
Y seguís hablando en el silencio,
con ternura y verdad:
“Ante toda cosa guarda tu corazón…
porque todavía hay mucho amor para dar”.