Cuando nace, tu eres su refugio,
Su cobijo, eres su todo
El tiempo vuela y quieres
Conservar su olor dulce y cálido.
Pero sin darte apenas cuenta
llega el día que navega sólo
y es el capitán de su barco,
ya no te necesita.
Lo miras con orgullo
y piensas algo hice bien
sin libro de instrucciones
pero sí con puro amor.
Espero el momento,
aunque sólo sea
por unos segundos,
De volver a ser su nido
Y de nuevo su cobijo.